Túnicas granate deambulan meditabundas o sonrientes a lo lejos. Estamos en el Ashram de Osho, un lugar para la meditación y el descanso del cuerpo y la mente situado en Pune. Es la principal atracción de la zona. Año tras año, este centro de meditación abre sus puertas para brindar un espacio de relajación y encuentro a miles de personas provenientes de muchos lugares del mundo.
Indios, suecos, españoles, italianos, brasileros, israelitas, americanos. En este espacio todos somos iguales y por eso vestimos igual. El ingreso incluye una completa agenda de terapias y de encuentros, así como terapias personalizadas para trabajar el cuerpo, la creatividad, la energía y distintas habilidades de meditación y respiración.
Con dos grandes espacios atravesados por una vía principal, este centro de meditación lo tiene todo calculado. Alojamiento para sus huéspedes más intensivos, comedores y restaurantes de comida vegetariana, piscina y facilidades. Tan solo basta querer hacerlo, tener billete y hacerse una prueba de HIV. Y obvio, viajar más de 40 horas desde Colombia para llegar acá.
Osho es uno de los muchos gurús que predica el amor consigo mismo y con su entorno. Toma lo mejor de cada religión para hacer de sus creencias un espacio pleno de equilibrio entre el alma y el cuerpo. Y como solo algunos lo han hecho, se dedicó a escribir sus pensamientos uno a uno para compartirlos con la humanidad. Son más de 600 libros y miles de conferencias en audio y vídeo, traducidos a varios idiomas.
Osó criticar a las religiones, a las orientaciones políticas extremistas e inclusive, hasta a Gandhi. Esto le costó la enemistad de varios gobiernos y la constante crítica de diversas facciones. Su enseñanza hace hincapié en la importancia de la meditación, así como en el sincretismo de otras virtudes como el buen humor, la creatividad e inclusive, el romper los mitos del sexo, visto como una necesidad más a satisfacer que permite transformar la energía y que es más que bienvenida. La celebración, la risa, el baile, son entre otras muchas cosas, permitidas, celebradas y animadas en sus muchas formas. Claramente en ello enfatiza su encanto....(obvio, para mí).
De vuelta en la plaza central todo es alegría y emoción. Los abrazos, las risas, los namasté se multiplican creando una atmósfera llena de la mejor energía. Somos almas en busca de respuestas, de amor, de iluminación y este pedacito de cielo en la tierra hace posible que sea más fácil alcanzarlo.
Disfruto de este espacio de puntos color granate tanto como de un buen vino tinto. El día termina pronto, y aunque agotados, volvemos todos felices a disfrutar de la magia del ocaso un poco antes de las seis. Las hojas seguirán cayendo una a una. También lo harán nuestros miedos e imposibilidades. Todo se transforma y el cambio me hace más feliz.
#Namasté🙏🏻🇮🇳




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